¿Por qué se debe enseñar ciudadanía digital en cada aula?

Hace poco tiempo atrás fuentes anónimas publicaron información privada y “cuestionable” de gran cantidad de alumnos de escuelas públicas de una ciudad en Estados Unidos, hecho que, aparte de provocar angustia entre los adolescentes afectados, derivó en reacciones viralizadas en Twitter y una investigación formal de las autoridades locales.

Este tipo de acoso cibernético (cyberbullying) y uso imprudente de la comunicación digital se ha extendido entre los adolescentes, aunque este episodio reciente fue excepcional debido a su elevada publicidad.

Todos los días, veo un gran déficit en los estudiantes sobre cómo emplear conscientemente el potencial y el poder de sus teléfonos inteligentes y otras herramientas digitales. ¿Pero quién tiene la culpa? ¿Son los adolescentes que deciden publicar fotos atrevidas o las personas en las que supuestamente confían? ¿Son esas fuentes crueles las que explotan las imágenes? ¿Los padres compran teléfonos inteligentes y computadoras portátiles para sus hijos y no establecen límites ni enseñan a sus hijos sobre el uso responsable? ¿Es la falta de educación y discusión en las escuelas sobre la forma en que los estudiantes pueden ser más conscientes y usuarios responsables de la tecnología?

Una combinación, por supuesto.

Con muchas escuelas iniciando proceso de cambio para permitir BYOD (traer su propio dispositivo) en la escuela, combinado con un impulso general para integrar más tecnología en el aula, es obvio que los estudiantes necesitan examinar las consecuencias de su actividad en línea, tanto buenas como malas. Aquí hay cinco razones por las cuales las escuelas deben tomar la iniciativa promoviendo el currículo de alfabetización en medios digitales y sociales, y promoviendo la ciudadanía digital dentro y fuera del aula.

Razones por las que debería estar enseñando ciudadanía digital

  1. La brecha creciente.

Si aceptamos el hecho de que la mayoría de las personas seguirá adoptando nuevas tecnologías sin examinar completamente las consecuencias de su implementación, entonces es hora de actualizar nuestro plan de estudios. Algunas tecnologías educativas son modas, por supuesto, pero los estudiantes continuarán devorando oportunidades para usar sus dispositivos, sean adoptados o no en la escuela.

La brecha entre lo que los estudiantes hacen con sus teléfonos y lo que podrían hacer implica  golpear la puerta de las escuelas, y la brecha solo crecerá a menos que adoptemos por completo la omnipresencia de la conectividad digital en todas nuestras vidas.

  1. Las huellas digitales son fáciles de hacer.

Dado que muchas universidades y empleadores juzgan a los futuros estudiantes y empleados en función de sus perfiles en las redes sociales, debemos enseñar a los estudiantes a crear personas en línea que proyecten construcciones más positivas de sí mismos. Muchos estudiantes desconocen que los adultos puedan acceder a sus perfiles.

Un ejemplo: el otro día desempeñé el papel de un oficial de admisiones de universidades en mi clase de asesoramiento para estudiantes de alto rendimiento. Como usuario de Twitter, encontré perfiles de estudiantes con facilidad. Los estudiantes se retorcieron en sus asientos y tomaron con cierta “desesperación” sus teléfonos. “Veamos quién proyecta una persona digital que me gustaría ayudar a inscribir en mi universidad”, les dije. Al final de la clase, muchos estudiantes estaban eliminando fotos y tweets inapropiados. Es un comienzo.

  1. Es la vida real.

Los educadores con frecuencia escuchamos sobre la necesidad de hacer que el aprendizaje sea auténtico y real para los niños. No hay nada tan firmemente arraigado en la vida cotidiana de los estudiantes como su uso de la tecnología digital, e ignorar este hecho conduce a oportunidades de aprendizaje perdidas. De hecho, uno de los Estándares Estatales Comunes dice: Use la tecnología, incluido Internet, para producir y publicar escritos e interactuar y colaborar con otros.

Esta es una directiva vaga, pero deja la puerta abierta para probar todas las herramientas digitales posibles para estimular la escritura y la colaboración de los estudiantes. El curso Innovaciones de Don Wettrick en Franklin High School (Indiana) es un ejemplo maravilloso de cómo aprovechar el potencial del mundo real para desafiar a los estudiantes a conectarse con varios expertos y fuentes de todo el mundo.

  1. Los estudiantes y su cultura de multitarea implacable.

Con la creciente evidencia en contra de la eficacia de la multitarea, y la evidencia anecdótica que inunda a los educadores, es una tontería evitar desafiar deliberadamente a los estudiantes para resistir la multitarea. Si deseamos que los estudiantes prosperen en el mundo digital, se les debe enseñar y practicar la atención plena y la atención sostenida, además de comprender las consecuencias de revisar constantemente sus teléfonos y saltar de ventana en ventana en la computadora.

Las consecuencias de aceptar la multitarea constante pueden no parecer tan importantes como enseñar a los estudiantes sobre el acoso cibernético, pero apuesto a que hay un impacto académico adverso a largo plazo en los estudiantes que no regulan su atención.

  1. La curación de contenido es alfabetización de la información.

Uno de los elementos más poderosos de los medios sociales y digitales es la oportunidad de aprender cualquier cosa, en cualquier momento y en cualquier lugar. Hay miles de fuentes valiosas por ahí; cómo buscar, seleccionar y simplificar las fuentes de información a menudo se ignora en las escuelas. En la clase de inglés, los estudiantes deberían poder citar y compilar sitios web o blogs dedicados a la literatura o la escritura. En estudios sociales, los estudiantes deberían ser capaces de crear una lista de Twitter y seguir los eventos actuales de fuentes confiables. Independientemente de la clase, los estudiantes deben buscar y analizar información y luego compartir sus hallazgos. De Scoop.it! a Pocket, Feedly a Flipboard y Pinterest a incluso Facebook (que ahora permite guardar y organizar el contenido) y otras herramientas de curación, nos corresponde a nosotros docentes aprender cómo funcionan estas herramientas y transmitir su promesa a los estudiantes.

Algunos docentes pueden argumentar que es fácil incorporar lecciones sobre los temas anteriores en cualquier curso. Esto puede ser cierto, pero con tantas cuestiones diferentes que considerar, requerir un curso dedicado de alfabetización en medios digitales y sociales eleva el discurso y, dado el desarrollo profesional adecuado, abre más oportunidades para que los maestros aprendan sobre habilidades y problemas que afectan a los estudiantes, cada uno y cada día.

Conclusión

La brecha entre la implementación digital y el sitio de confort entre los docentes es amplia y también debe abordarse. Me ha alentado la respuesta de los alumnos a mi primera edición de enseñanza de alfabetización en medios digitales y sociales en Fern Creek High School; la mayoría de los estudiantes cree que debería ser un curso obligatorio. Espero que nuestra exploración colectiva sirva como un componente fundamental para una mayor consideración e implementación de cursos similares en el futuro.

Nunca detendremos la actividad “inmadura” de los estudiantes en línea, pero podemos enseñarles a ser proactivos y atentos en la forma en que emplean sus dispositivos, abriendo la puerta a una aplicación más productiva de la tecnología en la clase.

Entonces, sin un conjunto fuerte y universal de estándares de alfabetización digital (asumiendo que tal cosa sería una buena idea), ¿cómo podemos responder en las escuelas y aulas? ¿Qué haces en la actualidad? ¿Qué has visto hacer a otros que parezca interesante? ¿Qué podemos perder si no respondemos? ¿Y qué papel pueden y deben jugar los padres y las organizaciones comunitarias en el proceso?

Fuente: escrito por Paul Barnwell, para TeachThought.  

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