Proyecto Escuela Steve Jobs

El proyecto de Escuelas Steve Jobs, se inició en Holanda, en al año 2013. Orientado a escuelas primarias, comenzó con 7 escuelas, y en la actualidad ya se ha implementado en más de 30 escuelas de la región, habiéndose extendido también a Sudáfrica

En el año 2015 fue seleccionada dentro de las 13 escuelas más innovadoras del mundo.

Se auto define como una escuela para la nueva era que utiliza las ventajas y posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información

Sus objetivos son despertar el pensamiento creativo de los estudiantes que incentive la colaboración y la actitud crítica.

  1. Un concepto de Aulas distinto

No existe el concepto de clase tradicional. Se trata de grupos de  aproximadamente 25 chicos con una diferencia máxima de edad de 4 años, en  la cual los chicos más grandes son estimulados para ayudar a los más pequeños.

El horario de comienzo de las clases puede ser elegido por los padres. Los niños pueden  comenzar a las 8:30 o 9:30 de la mañana, extendiéndose hasta las 15 horas.

 

  1. Foco en las habilidades personales

La escuela de Steve Jobs propone un modelo donde la prioridad es el desarrollo de las habilidades personales de los niños y no la enseñanza de una currícula hermética.  Esto no significa que los niños se especialicen solo en una disciplina, sino que abordan cada temática desde sus destrezas.

Al igual que en la escuela secundaria, los chicos son instruidos por profesionales de cada materia, en lugar de un profesor permanente.

Cada estudiante comienza con un Plan de Desarrollo Individual (PDI), que es evaluado y reajustado cada seis semanas por el niño, sus padres y el coach. (La escuela no los llama «maestros».)

Los chicos tienen un coach permanente para los primeros años  y luego otro para los últimos. El coach es el encargado de impulsar los gustos, intereses y fortalezas de cada estudiante, y la persona de contacto permanente con los chicos y sus padres.

De acuerdo con el resultado del PDI, al niño se le ofrecen nuevos retos de aprendizaje y momentos de instrucción para elegir. Esto permite que cada chico tenga una educación individual pudiendo aprender a su propio ritmo

 

 

  1. Autonomía, más no individualismo

Aunque el modelo propone que el estudiante fortalezca sus habilidades individuales, esto no debe confundirse con que la escuela fomente el individualismo. Al contrario. El modelo integra el trabajo colaborativo como una de sus prioridades: además de los encuentros con los entrenadores, los estudiantes tienen actividades en grupo, alrededor de diferentes disciplinas, de forma permanente.

Los profesores crean dinámicas en donde los niños trabajan en conjunto para resolver problemas o compartir información.  La prioridad es construir juntos y no simplemente dividir el trabajo, como suele ocurrir bajo el modelo tradicional.

 

  1. Las TICs, más que libros digitales

Los dispositivos tecnológicos no solo son integrados para migrar a formatos digitales las lecturas o lecciones que suelen expresarse en papel. Los estudiantes de esta escuela están en permanente contacto con las TICs y con herramientas virtuales que ayudan a organizar y a mejorar su aprendizaje y que ofrecen posibilidades inexistentes en las dinámicas tradicionales.

El iPad, por ejemplo, no se utiliza para reemplazar el libro impreso, sino para explorar contenidos multimedia, interactivos, animados y lúdicos.

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